sábado, mayo 16, 2015

Microficción41

por Luciano Doti



“41: el borracho”. “No, señor. Es el 14”. “Disculpe. Es que para mí vermú con fernet o fernet con vermú es lo mismo”. 
  

Tarea para el hogar: Escribir 100 veces “no debo”. Llegó a 41. El revolver cerca. Lo tomó. La letra con sangre entra. 


Nunca antes había tomado el 41. Esperándolo, apareció una joven pasajera que le hizo olvidar que estaba cerca de los 40.
 

Microficciones participantes en el certamen #Microficción41 de la 41a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2015, por Twitter.


Etiquetas: , , ,



viernes, mayo 01, 2015

Reminiscencia

por Luciano Doti



Pasaron muchos años desde aquel romance de adolescencia. Largo tiempo transcurrió desde que nos dimos el primer beso. Luego, la separación; ya no recuerdo por qué.
Hoy, el destino me vuelve a poner frente a una chica igual a vos, y para peor, o mejor, me mira como solías hacerlo. Durante un instante, te veo otra vez en ropa interior, como la tarde que tus padres habían salido e intimamos en tu casa.
Me quedo parado, contemplándola tras el vidrio de su ventana mientras toca el piano, y me parece que, aunque no sos vos, ella lo sabe.

Etiquetas: , , ,



jueves, abril 16, 2015

Olfato

por Luciano Doti


—¡Qué olor a asado! —dijo la señora al pasar frente al crematorio.

Etiquetas: , , , ,



miércoles, abril 01, 2015

El espejo

por Luciano Doti

Siempre me habían gustado las pelirrojas, y esa chica parecía ser la dama de mis sueños.
Comencé a seguirla esperando entablar una conversación con ella, o al menos para poder observarla, recrearme en su belleza. Al principio insinuó tolerarme, pero llegó el momento en que se detuvo, tomó una piedra del suelo y empuñándola me miró fijamente a los ojos.
—Dejame en paz —me dijo seria; había algo encantador en ella cuando se ponía seria.
—Si te dejo en paz desaparecerás, ya que sólo existís en mi mente —le advertí.
—¿Es que no lo entendés? Sos vos el que no existe en esta dimensión. Aquel día, al seguirme, por mirarme a mí te distrajiste y te atropelló un auto. Moriste, y desde entonces te me aparecés de madrugada en este espejo.
Me arrojó la piedra y el espejo se astilló. Quedó sola contemplando su propia imagen fragmentada. Ambos nos sentimos aliviados.

Publicado en la antología Grageas 3, Desde la Gente Ediciones - IMFC, 2014.
Publicado en el blog-antología Piedra y nido, 2014.
Leído en el programa radial La vuelta de Zloto - Radio Del Plata, 2015. 

Etiquetas: , ,



lunes, marzo 16, 2015

La mexicana

por Luciano Doti

En las obras de refacción de un hospital de México, se halló a una bella mujer emparedada. El cuerpo perfectamente conservado databa de la época de la colonia, estaba ataviado con vestimentas propias de una dama y estaqueado en el pecho con una daga en forma de cruz; sus ojos eran de un azul tan intenso como el mar. Quienes trabajaban en el lugar juzgaron que se trataba de una vampira, por lo que se contactaron con la Iglesia. 
El Papa de ese momento hizo que el cuerpo le fuera enviado al Vaticano, para realizar su exterminación ritual. El sacerdote encargado de esa tarea procedió a rociarlo con agua bendita y recitar oraciones de liberación de demonios, pero como éste era corrupto y pedófilo, no tenía la autoridad moral suficiente para bendecir el agua ni pronunciar las oraciones; por ende, la vampira, lejos de descansar en paz, despertó de su largo sueño, mató al hipócrita sacerdote y salió a las calles. 
La ciudad de las siete colinas la recibió con una luna radiante.

Etiquetas: , , , ,



domingo, marzo 01, 2015

Amanecer prehistórico

por Luciano Doti & Javier López

El amanecer de ese día fue muy extraño. A él y a todo su grupo de neandertales los había despertado un murmullo. Salieron afuera de su precaria vivienda y un poco más allá divisaron la fuente de ese murmullo: eran hombres, pero diferentes a ellos en lo que respecta a su fisonomía. Además, podían hablar de manera articulada y parecían poseer una habilidad superior para el uso de herramientas.
Los cromañones se convirtieron en sus dioses, con esas finas destrezas que les permitieron una vida más cómoda. Pero pronto aquellos seres cándidos se dieron cuenta de que la posición dominante que les otorgaba a sus visitantes esa inteligencia superior, se volvía contra ellos. Fueron esclavizados y, con el tiempo, exterminados.
Hoy los antropólogos debaten sobre las circunstancias de la desaparición de los neandertales. Es muy sencillo. Tratándose de seres humanos, solo podían sobrevivir los que tenían más mala leche.

Etiquetas: , ,



lunes, febrero 16, 2015

El rey de la Patagonia

por Luciano Doti

Tomando coñac en Francia, Orélie lo planeó todo. Iría a la zona austral de Sudamérica, y sería proclamado rey de la Araucanía y la Patagonia. 
El viaje lo hizo cargado de sueños y proyectos; instauraría una monarquía constitucional; estaba seguro de que los aborígenes lo amarían.
Al llegar, se encontró con una región inhóspita y poca acogida para sus ideas que, entonces, ya parecían delirios.
Las autoridades lo declararon insano y fue deportado.
De regreso en Francia, Orélie pensaba: “A pesar de que otros crean que mi aventura fue un fracaso, yo supe ser un rey. Así que, por más que me llamen loco, ¿quién me quita lo bailado?”. Y volvía a tomar el mismo coñac, que ahora sabía a triunfo.

Etiquetas: , ,



domingo, febrero 01, 2015

La casa oculta

por Alejandro Bentivoglio & Luciano Doti

A veces lo único que hay en la casa son sombras. Las habitaciones parecen extraños territorios donde ninguna luz se atreve a posarse. Las sombras no tienen formas, o quizás sí, el ojo prefiere esconderse de las figuras que se dibujan en las paredes o que ocultan los muebles de tanto en tanto. El silencio se quiebra en un arrastrar de negrura, como un corazón de velada tiniebla.
Las sombras quieren comunicarse conmigo. La casa alberga un alma en pena. Estoy convencido de que alguien fue asesinado y sepultado aquí. Por eso he comenzado a escarbar en los pisos; ya levanté todo el parquet de los dormitorios y mañana empiezo a romper los cerámicos del living. Si no está ahí, voy a picar las paredes, a ver si está emparedado. Pero voy a encontrar su cuerpo para que su alma descanse en paz.

Etiquetas: , , ,



viernes, enero 16, 2015

Soñador

por Luciano Doti

Cuando dejó el retrato sobre la mesa, aún no lo podía creer. Ese hombre, que se le aparecía en sueños a tanta gente, era el protagonista de muchas de sus pesadillas. 
La psiquiatra le informó que estaba en estudio el porqué de tal cosa, aunque a decir verdad, la comunidad científica no tenía nada que aportar, hasta ahí los estudios habían sido infructuosos. Le quedaba el esoterismo como fuente del saber; pero a la facultativa no le diría nada, si no le lanzaría una perorata sobre lo que ella consideraba delirios místicos. 
Ahora sabía que él era uno más de un grupo de soñadores que soñaban con un hombre moreno de cejas pobladas, portador de un mensaje que iba revelando a cuentagotas. Pero no sería uno más a la hora de averiguar quién era y de dónde provenía. Estaba cerca de poder leer el Ars Vivendi, libro que incluía buena parte de las artes oscuras del renacimiento tardío y que había llegado a sus manos por lo que él consideraba “causalidades del destino”. Para poder leerlo necesitaba conocer el orden en que cada página tenía que ser leída; de lo contrario, si lo leyera de corrido, el libro ardería en llamas, ya que algunas de ellas estaban impregnadas con pólvora por una técnica de sellado utilizada en la época renacentista. 
En una de las noches siguientes, volvió a soñar con el misterioso hombre, y fue objeto de un fenómeno de clariaudiencia. Oyó una serie de números que, ni bien despertó, anotó en una libreta; era el orden en que debían abrirse las páginas del libro. 
Abrió la primera página sugerida y pudo leerla sin problemas; sin embargo, aún era poco y nada lo revelado. Con la segunda, el libro comenzó a arder.

Etiquetas: , ,



jueves, enero 01, 2015

Ese nombre

por Luciano Doti

Era un día muy raro. Los hechos sucedían de un modo diferente a lo habitual. Ignoraba en qué hora transcurría mi existencia. Me sentía extraño, como habitando un no lugar en un espacio indefinido.
Llegué a casa y la hallé desierta. Sobre la mesa del comedor encontré unos papeles; daba la sensación de que habían buscado algo con apuro, para salir raudamente.
Sonó el teléfono y lo atendí. Preguntaban dónde era el velatorio de Gustavo. Respondí que no sabía, indiferente. Pero ese nombre...
Decidí ir al bar por unos tragos. En el camino pasé por la sala velatoria del barrio; en la puerta había alguna gente conocida. Cambié de planes y entré.
Ingresé cual ser invisible. Absortos en su dolor, nadie pareció percatarse de mi presencia. Me introduje en el sector donde estaba ubicado el féretro. Observé ante mí a un joven demacrado de rostro tan familiar que se me antojó que en un espejo me contemplaba a mí mismo. Hice fuerza para despertar creyendo todo eso parte de una pesadilla, pero no lo era. Estoy tan seguro de eso como de que en el estadío que llamamos vida mi nombre era Gustavo.
 
Publicado en las revistas miNatura nº 137 y La Esfera Cultural, 2014. 
Leído en el programa radial La Voz Silenciosa, 2014.

Etiquetas: , , ,