domingo, marzo 01, 2015

Amanecer prehistórico

por Luciano Doti & Javier López

El amanecer de ese día fue muy extraño. A él y a todo su grupo de neandertales los había despertado un murmullo. Salieron afuera de su precaria vivienda y un poco más allá divisaron la fuente de ese murmullo: eran hombres, pero diferentes a ellos en lo que respecta a su fisonomía. Además, podían hablar de manera articulada y parecían poseer una habilidad superior para el uso de herramientas.
Los cromañones se convirtieron en sus dioses, con esas finas destrezas que les permitieron una vida más cómoda. Pero pronto aquellos seres cándidos se dieron cuenta de que la posición dominante que les otorgaba a sus visitantes esa inteligencia superior, se volvía contra ellos. Fueron esclavizados y, con el tiempo, exterminados.
Hoy los antropólogos debaten sobre las circunstancias de la desaparición de los neandertales. Es muy sencillo. Tratándose de seres humanos, solo podían sobrevivir los que tenían más mala leche.

Etiquetas: , ,



lunes, febrero 16, 2015

El rey de la Patagonia

por Luciano Doti

Tomando coñac en Francia, Orélie lo planeó todo. Iría a la zona austral de Sudamérica, y sería proclamado rey de la Araucanía y la Patagonia. 
El viaje lo hizo cargado de sueños y proyectos; instauraría una monarquía constitucional; estaba seguro de que los aborígenes lo amarían.
Al llegar, se encontró con una región inhóspita y poca acogida para sus ideas que, entonces, ya parecían delirios.
Las autoridades lo declararon insano y fue deportado.
De regreso en Francia, Orélie pensaba: “A pesar de que otros crean que mi aventura fue un fracaso, yo supe ser un rey. Así que, por más que me llamen loco, ¿quién me quita lo bailado?”. Y volvía a tomar el mismo coñac, que ahora sabía a triunfo.

Etiquetas: , ,



domingo, febrero 01, 2015

La casa oculta

por Alejandro Bentivoglio & Luciano Doti

A veces lo único que hay en la casa son sombras. Las habitaciones parecen extraños territorios donde ninguna luz se atreve a posarse. Las sombras no tienen formas, o quizás sí, el ojo prefiere esconderse de las figuras que se dibujan en las paredes o que ocultan los muebles de tanto en tanto. El silencio se quiebra en un arrastrar de negrura, como un corazón de velada tiniebla.
Las sombras quieren comunicarse conmigo. La casa alberga un alma en pena. Estoy convencido de que alguien fue asesinado y sepultado aquí. Por eso he comenzado a escarbar en los pisos; ya levanté todo el parquet de los dormitorios y mañana empiezo a romper los cerámicos del living. Si no está ahí, voy a picar las paredes, a ver si está emparedado. Pero voy a encontrar su cuerpo para que su alma descanse en paz.

Etiquetas: , , ,



viernes, enero 16, 2015

Soñador

por Luciano Doti

Cuando dejó el retrato sobre la mesa, aún no lo podía creer. Ese hombre, que se le aparecía en sueños a tanta gente, era el protagonista de muchas de sus pesadillas. 
La psiquiatra le informó que estaba en estudio el porqué de tal cosa, aunque a decir verdad, la comunidad científica no tenía nada que aportar, hasta ahí los estudios habían sido infructuosos. Le quedaba el esoterismo como fuente del saber; pero a la facultativa no le diría nada, si no le lanzaría una perorata sobre lo que ella consideraba delirios místicos. 
Ahora sabía que él era uno más de un grupo de soñadores que soñaban con un hombre moreno de cejas pobladas, portador de un mensaje que iba revelando a cuentagotas. Pero no sería uno más a la hora de averiguar quién era y de dónde provenía. Estaba cerca de poder leer el Ars Vivendi, libro que incluía buena parte de las artes oscuras del renacimiento tardío y que había llegado a sus manos por lo que él consideraba “causalidades del destino”. Para poder leerlo necesitaba conocer el orden en que cada página tenía que ser leída; de lo contrario, si lo leyera de corrido, el libro ardería en llamas, ya que algunas de ellas estaban impregnadas con pólvora por una técnica de sellado utilizada en la época renacentista. 
En una de las noches siguientes, volvió a soñar con el misterioso hombre, y fue objeto de un fenómeno de clariaudiencia. Oyó una serie de números que, ni bien despertó, anotó en una libreta; era el orden en que debían abrirse las páginas del libro. 
Abrió la primera página sugerida y pudo leerla sin problemas; sin embargo, aún era poco y nada lo revelado. Con la segunda, el libro comenzó a arder.

Etiquetas: , ,



jueves, enero 01, 2015

Ese nombre

por Luciano Doti

Era un día muy raro. Los hechos sucedían de un modo diferente a lo habitual. Ignoraba en qué hora transcurría mi existencia. Me sentía extraño, como habitando un no lugar en un espacio indefinido.
Llegué a casa y la hallé desierta. Sobre la mesa del comedor encontré unos papeles; daba la sensación de que habían buscado algo con apuro, para salir raudamente.
Sonó el teléfono y lo atendí. Preguntaban dónde era el velatorio de Gustavo. Respondí que no sabía, indiferente. Pero ese nombre...
Decidí ir al bar por unos tragos. En el camino pasé por la sala velatoria del barrio; en la puerta había alguna gente conocida. Cambié de planes y entré.
Ingresé cual ser invisible. Absortos en su dolor, nadie pareció percatarse de mi presencia. Me introduje en el sector donde estaba ubicado el féretro. Observé ante mí a un joven demacrado de rostro tan familiar que se me antojó que en un espejo me contemplaba a mí mismo. Hice fuerza para despertar creyendo todo eso parte de una pesadilla, pero no lo era. Estoy tan seguro de eso como de que en el estadío que llamamos vida mi nombre era Gustavo.
 
Publicado en las revistas miNatura nº 137 y La Esfera Cultural, 2014. 
Leído en el programa radial La Voz Silenciosa, 2014.

Etiquetas: , , ,



sábado, diciembre 20, 2014

Un siglo después

por Luciano Doti


Es sabido que los Darseneros tienen con qué enfrentar a esos yoruguas. Se formaron en las postrimerías del siglo XIX como Juventud Boquense. Después, dicen que en 1901, se pusieron por nombre La Rosales, y luego, por 1904, se juntaron con los de Santa Rosa y se les ocurrió llamarse River Plate. Pero la cuestión no es el nombre, sino que hoy, 20 de diciembre de 1914, se enfrentan a un equipo del otro lado del charco: el Bristol.
River viene de ganar la copa Jockey Club, y hace seis años ganó al Racing Club el ascenso a primera por ¡7-0!
El partido se juega en la cancha de Ferro Carril Oeste, y River vence 1-0. Suficiente para que una centuria más tarde sea reconocido como el primero de los clubes afiliados a la AFA en ganar una copa internacional oficial.
Dicen que visualizar es crear el futuro. Y el capitán, al levantar la Tie Cup Competition, visualiza que transcurrido un siglo algún escritor hincha de River escribirá este relato, para que la hazaña que acaban de lograr nunca se olvide.

Etiquetas: , ,



lunes, diciembre 01, 2014

Aterrada

por Luciano Doti

La niña quedó en mitad de la escalera, entre penumbras. Parecía que no se animaba a descender del todo. En la sala la esperaba uno de sus tíos; la madre insistía en inventarle ese parentesco a cada nuevo hombre con que se liaba. Solían ser del ambiente dark, se creían diabólicos. Pero éste lo era en serio. Lo constataba ella, cuando su progenitora iba a la cocina a buscar algo, y él le acariciaba las piernitas que dejaba descubiertas el corto vestido de algodón.

Etiquetas: , , , ,



domingo, noviembre 16, 2014

El caballo


por Luciano Doti

El lugar elegido para construir el edificio había sido un cementerio equino.
Los obreros comenzaron a cavar para los cimientos y se encontraron un ojo. El ojo pestañeó.
Sorprendidos, escarbaron con cuidado, y al hacerlo descubrieron un hocico. No había dudas de que era un caballo, el cual se movió como despertando de un largo sueño. Lo ayudaron a ponerse de pie, y se sacudió el polvo presente en su pelaje.
Nadie podía creer lo que veía. Aun en el caso de que hubiera estado vivo cuando lo sepultaron, ¿cómo podía haber sobrevivido bajo tierra?
Uno de los obreros, evangélico, mencionó a los caballos del Apocalipsis.
El caballo salió de allí galopando.

Publicado por primera vez en el Suplemento Hitchcock, de la Universidad de Navarra, 2013.
Relato ganador de concurso Microrrelato de Miedo. Navarra, España, 2013. 

Etiquetas: , , ,



sábado, noviembre 01, 2014

Ella en la luz

por Luciano Doti

Algunas tardes de agosto traen con ellas una sensación de renacimiento. Con renovados bríos nos invitan a recorrer la ciudad bajo la cálida luz de ese sol tenue, aunque brillante, que nos cobija. 
Caminé sin rumbo durante unos veinte minutos, y es posible que durante un instante pensara en ella; el ver a esas otras damas circulando alrededor mío debe haberme predispuesto a recordarla. También imaginé que si tuviera la oportunidad de intimar con una sola de las damas en cuestión, me olvidaría fácilmente de ella. Pero se hace tan difícil… Es que se dificulta cuando uno no es la clase de hombre que va a entablar una relación profunda con cualquier mujer del montón que le dé oportunidad. Quiero decir, podría tener un flirteo con ellas, una relación ocasional, sexo. Sí, de eso no hay dudas; de hecho, a veces lo tengo. Pero eso no mitiga su ausencia. Lo que extraño de ella son las conversaciones, los intereses en común, incluso nuestros silencios. Eso es lo que resulta casi imposible de recrear.
La plaza se extendía allá, al otro lado de la calle que estaba por cruzar. Unos árboles frondosos y añosos cubrían de sombras la mayor parte. En otros sectores resplandecía el sol. El límite entre sol y sombra era difuso, ya que de vez en cuando ráfagas de viento sacudían las copas de los árboles, ocasionando un movimiento que se reflejaba en el piso. Eso me condujo a recordar una teoría cabalística que dice que el mundo en que vivimos es el reflejo de otros mundos que existen en un nivel más elevado. De igual manera, las sombras sobre el piso son dibujadas por la luz que, viniendo desde arriba, se filtra a través de las copas arbóreas que mece el viento. Claro que lo que llega aquí, a la tierra, no es el modelo original, ni siquiera una copia similar, tan sólo un reflejo vago de lo que sucede arriba.
Con todo, permanecí mucho tiempo ahí sentado, en un banco de esa plaza, tanto como para que el ocaso me encontrara todavía meditabundo con mis cosas. Entonces, bajo la tenue luz de ese crepúsculo de agosto, la vi a ella. 
Se encontraba algo alejada de donde me hallaba yo, pero no obstante, pude divisar su figura y adivinar el resto. Inmediatamente me puse de pie y caminé hacia ese sector de la plaza. Atravesé toda la parte central del espacio verde recorriendo senderos serpenteantes, llenos de bifurcaciones y giros; tanto que al llegar al otro lado, no la encontré a ella. Retomé hacia el centro de la plaza para subsanar mi error y tomar el camino correcto, pero esta vez me hallé envuelto por un bosque lúgubre, atiborrado de árboles frondosos y pájaros gritones. Desorientado en medio de ese inabarcable territorio, giré en rededor mío, sobre mis talones, escrutando el monótono paisaje que me rodeaba. Sintiéndome perdido, miré al cielo buscando respuestas.
Ahora el ocaso era ya historia, una luna fría reinaba en el firmamento, oculta en gran medida tras las ramas que, teniendo en cuenta la época del año, estaban inusualmente tupidas. Caminé un poco más eligiendo cualquier dirección al azar, y así pude divisar un claro. Allí, iluminada por la luna, estaba otra vez ella. Vestía un sencillo vestido blanco. Su piel lucía también blanca como la leche. Sus ojos negros estaban opacos. Su mirada era desangelada. Me acerqué a ella presuroso, casi corriendo, pero se evaporó en el aire. Cómo, es un misterio. De alguna manera debo haber quebrado la línea de espacio-tiempo para traerla a ella de regreso en ese lugar; pero al acercarme, la realidad palpable triunfó sobre la etérea. 
¿Acaso existe una manera de crear una realidad diferente a la que habitamos a diario? ¿Era yo capaz de inventar con la mente un agujero de gusano por el cual viajar en el tiempo? De ser así, ¿me encontraba yo en el pasado o la había traído a ella al presente? ¿Pueden nuestros pensamientos materializarse?
Ella se veía real, sus apariciones habían sido lo suficientemente reales; al menos, yo sentí como que ella estaba ahí, frente a mí. La emoción que experimenté al verla había sido concreta, con esa sobredosis de adrenalina, o endorfina, o qué se yo…
El lugar, la plaza, ya no era tal, aunque conservaba reminiscencias de ella mezcladas con aspectos de otros lugares; era un mix bastante particular, como sólo algo creado por la mente de uno puede serlo. La plaza se había convertido en un no-lugar, donde convivían imágenes del pasado y del presente, y laberintos imposibles, y una bella joven que, a pesar de estar muerta, se mostraba radiante desafiando las reglas de la física.
Dicen que ser una persona digna de recordar es una manera de alcanzar la inmortalidad. Esa noche, bajo la luz de la luna, juzgué que ella la había alcanzado. 

Publicado por primera vez en la audio-revista Conviviendo, 2013.

Etiquetas: , ,



jueves, octubre 16, 2014

El intruso

por Luciano Doti

Los perros vieron una luz potente en el campo y comenzaron a ladrar. Un raro espécimen apareció en medio del resplandor y caminó hacia el casco de la estancia. Alertado por los ladridos, el capataz salió a enfrentarlo. El intruso, advertido de su superioridad física, no se dejó intimidar; si el informe de inteligencia era correcto, nadie en la Tierra podría vencerlo en la lucha cuerpo a cuerpo. Pero el informe contenía algunas omisiones; los terrícolas no peleaban siempre cuerpo a cuerpo, menos para defenderse del ataque de un desconocido en plena noche.
Eso lo supo cuando sintió que la munición del Remington le perforaba el corazón.

Etiquetas: , , ,